Puesta en marcha
Días · Semanas · Semanas
Comparativa honesta entre web a medida, WordPress y constructores como Wix o Squarespace: coste real, rendimiento, mantenimiento y qué pasa cuando quieres cambiar de proveedor.
Casi todas las webs de empresa en España se construyen de una de estas tres formas. Ninguna es mala en abstracto: cada una resuelve bien un problema distinto y resuelve fatal los otros dos.
Días · Semanas · Semanas
Bajo · Medio · Alto
Cuota mensual indefinida · Alojamiento + plugins + mantenimiento · Alojamiento + mantenimiento opcional
Limitado por la plataforma · Depende de plugins y plantilla · Controlado por completo
Prácticamente rehacer · Posible, con trabajo · Se entrega el código
Muy limitado · Posible con desarrollo · Sin límite práctico
La fila que casi nadie mira al decidir es la penúltima. Una web se elige pensando en el lanzamiento y se sufre durante los años siguientes.
Si tu web va a ser una tarjeta de presentación de cinco páginas, la vas a actualizar tú mismo un par de veces al año y no necesitas que hable con ningún otro sistema, un constructor te va a dar el 90 % del resultado por una fracción del esfuerzo. Decir lo contrario para vender un proyecto más caro sería deshonesto.
Lo que conviene entender antes de firmar es el modelo: pagas una cuota mientras quieras que la web exista. No compras nada. Si un día subes de plan porque necesitas una función, ya no bajas. Y el contenido vive en un formato propietario, así que migrar significa copiar y pegar a mano.
WordPress mueve una parte enorme de la web y no es casualidad: para publicar contenido de forma continua —un blog con varias entradas al mes, una revista, un catálogo que cambia— su editor y su ecosistema son difíciles de superar. Si tu estrategia pasa por escribir mucho, es una elección razonable.
El precio a pagar es el mantenimiento. Una instalación típica acumula entre diez y treinta plugins, cada uno con su propio ciclo de actualizaciones y su propia superficie de ataque. Una web de WordPress sin actualizar no es una web anticuada: es una web que acabará comprometida. La mayoría de los proyectos que nos llegan «rotos» son instalaciones que nadie ha tocado en dos años.
Al comparar una web de WordPress con una a medida, suma al presupuesto inicial el mantenimiento de tres años y las licencias anuales de los plugins de pago. Es la única comparación que refleja lo que vas a gastar de verdad.
Una web a medida no es «lo mismo pero más caro». Es una web que solo contiene el código que tu proyecto necesita. Eso se nota en tres sitios concretos: la velocidad de carga, la factura de mantenimiento y la libertad para cambiar de proveedor.
La contrapartida honesta: cuesta más al principio y necesitas a alguien que la mantenga si quieres cambios frecuentes. Si tu web va a ser una página estática que nadie va a tocar, este camino es sobredimensionado.
Si al responderlas te sale un constructor, úsalo sin complejo. Nosotros lo decimos cuando toca: montar un proyecto a medida para una web que no lo necesita es tirar el dinero del cliente.